Salir del aula para aprender en contacto directo con la naturaleza y los compañeros es uno de los hitos más esperados en la vida escolar. Los viajes de estudio no son una simple pausa en la rutina académica; son una herramienta pedagógica fundamental. En estos espacios, los alumnos desarrollan su autonomía, fortalecen la convivencia, aprenden a gestionar desafíos fuera de su zona de confort y forjan recuerdos que los acompañarán para siempre.

El reciente viaje de nuestros alumnos de 4.º año a Los Molles, Mendoza, es un fiel reflejo de cómo la aventura y el trabajo en equipo se transforman en lecciones de vida. A continuación, compartimos el recorrido de esta experiencia inolvidable.

  • Día 1: Integración y aventura en la montaña

    El viaje comenzó con muchísima energía tras un merecido descanso y un buen desayuno en el hotel. La primera mañana estuvo dedicada a la organización y a fortalecer al grupo mediante juegos de integración y cooperación en el SUM. Además, se llevaron a cabo las charlas de seguridad, un paso indispensable para disfrutar del entorno natural con responsabilidad. El clima acompañó desde el primer momento, permitiendo que el grupo saliera por la tarde a disfrutar de su primer acercamiento real a la montaña a través de los circuitos iniciales de trekking y senderismo.

  • Día 2: Rotación de actividades y trabajo en equipo

    Aprovechando un cielo completamente celeste y un clima excelente, el segundo día fue intenso y lleno de acción. Para garantizar que todos participaran activamente, los alumnos se organizaron en tres grupos rotativos que se desafiaron en diferentes disciplinas:

    • Mountain Bike y Escalada en roca: Poniendo a prueba la destreza y la superación personal.
    • Trekking con raquetas: Una actividad que se sumó gracias a la hermosa acumulación de nieve en la zona.
    • Taller de cocina de montaña: Los chicos y chicas prepararon sus propias hamburguesas a la parrilla al mediodía, aprendiendo a gestionar sus recursos y recargando energías en equipo.

    Por la noche, tras la cena y un merecido descanso, la jornada cerró con juegos de socialización y un momento de profunda reflexión: la emotiva «Charla del avión de los uruguayos», brindada por un guía local experto en la zona.

  • Día 3: Paisajes increíbles y preparación para la nieve

    Durante el tercer día, los grupos continuaron con su sistema de rotación por las actividades de escalada, mountain bike y cocina de montaña. El gran atractivo de la jornada fue sumar un espectacular trekking hacia la icónica “Laguna de la Niña Encantada”, permitiendo a los chicos conectar con la inmensidad de los paisajes mendocinos.

  • Día 4: Nieve, trineos y el gran cierre

    En la última jornada, la naturaleza siguió sorprendiendo al grupo. Disfrutaron de una salida hacia el «Pozo de las Ánimas» y recorrieron el sendero de «Las Amarillas». Luego, se trasladaron al Centro de Ski Las Leñas, donde vivieron un día a pura diversión, risas y velocidad jugando con trineos en la nieve.

La noche de despedida fue el broche de oro perfecto. Compartieron una cena todos juntos, disfrutaron de juegos de salón en el SUM y se reunieron en torno al tradicional fogón de cierre, coronando una velada mágica.

Regresar de un viaje escolar significa volver transformados. Nuestros alumnos de 4.º año no solo traen en sus mochilas anécdotas divertidas y fotos de paisajes nevados, sino también una mayor confianza en sí mismos, vínculos más fuertes con sus pares y el aprendizaje invaluable de haber convivido en armonía con la naturaleza.