En los últimos tiempos, Venezuela ha atravesado momentos de profunda adversidad. A la compleja crisis social y económica que impacta en el día a día de las familias, se le sumó el reciente golpe de un fuerte terremoto, el 24 de junio, que dejó a muchas comunidades en una situación de gran vulnerabilidad y angustia. En contextos tan difíciles, la contención emocional y el apoyo afectivo se vuelven tan urgentes como la ayuda material.

Proyecto solidario en el Instituto Ballester

En un mundo hiperconectado por la tecnología, pero a veces distanciado en lo humano, nuestros alumnos de Primaria nos han recordado una verdad fundamental: la empatía no conoce fronteras ni kilómetros. A través de un proyecto que combinó arte y solidaridad, las aulas se transformaron en verdaderos talleres de afecto. El objetivo era tan noble como emocionante: confeccionar artesanalmente cientos de «Muñecas Quitapenas» para enviarlas como un abrazo simbólico a los niños del Colegio Alemán de Caracas, en Venezuela.

Estas figuras, inspiradas en una hermosa tradición tradicional, encierran una leyenda reconfortante: si les confiás tus preocupaciones antes de dormir y las guardás bajo la almohada, ellas se llevan las penas durante la noche.

Guiados por sus docentes, los estudiantes compartieron retazos de telas, lanas e hilos para dar vida a estas guardianas del sueño. Cada pieza demandó dedicación y paciencia, pero lo más valioso fue el espacio de reflexión que se generó sobre la importancia de escuchar y consolar al prójimo. Así, cada muñequita se convirtió en una pieza única, cargada de intenciones puras y buenos deseos.

Tras un largo viaje logístico lleno de expectativas, finalmente llegó la gran noticia: ¡el cargamento de amor arribó a su destino! Las autoridades y alumnos del Colegio Alemán de Caracas recibieron las cajas con inmensa gratitud y alegría, regalándonos sonrisas que conmovieron a toda nuestra comunidad.

Este proyecto demuestra que la educación va mucho más allá de los libros de texto; se trata de formar ciudadanos del mundo conscientes, compasivos y solidarios. A pesar de los miles de kilómetros que separan a la Argentina de Venezuela, el lazo creado por nuestros estudiantes dejó en claro que estamos mucho más cerca de lo que pensamos. Nos llena de orgullo ver cómo la semilla de la empatía florece en ellos, logrando cruzar fronteras con sus propias manos para abrazar a otros niños.

Olga Battini
Directora de Primaria Villa Adelina