Las principales herramientas que me dejó el Instituto Ballester Deutsche Schule fueron la disciplina y la organización del tiempo. Aprendí a sostener el esfuerzo de manera constante para alcanzar mis objetivos y a valorar el significado del mérito. Esa base fue clave cuando empecé la universidad: me permitió adaptarme rápidamente a un entorno más exigente y destacarme desde el inicio. Gracias a ese rendimiento, obtuve una beca académica que pude renovar año tras año durante toda la carrera. Además, la oportunidad de realizar un intercambio de estudio en Alemania me abrió mucho la cabeza: fue una experiencia única en la que pude convivir con una familia local, asistir al colegio allá y conocer universidades, lo que amplió mi perspectiva tanto personal como académica e internacional.
Hoy en día, en el trabajo, estas herramientas siguen siendo fundamentales para cumplir con mi rol. Mirando en perspectiva, más allá de los excelentes contenidos académicos que me ofrecieron el colegio y el Bachillerato Internacional, ese enfoque en el esfuerzo sostenido y la apertura a nuevas experiencias fue lo que realmente marcó mi desarrollo personal y profesional.
Empecé en el colegio desde el jardín y eso hace que el vínculo con el Instituto Ballester sea muy profundo. Gran parte de mis recuerdos están atravesados por las amistades que construí ahí y en la primaria: tengo amigos desde hace más de 25 años que conocí en el colegio y que hoy siguen siendo de los más importantes en mi vida. También recuerdo con mucho cariño a los profesores, no solo por lo académico sino por la cercanía, la empatía y esa complicidad tan especial, sobre todo en la etapa del GIB.
Otra experiencia muy linda que guardo fue mi participación en la Orquesta IB y las colaboraciones que hacíamos con el grupo de teatro La Yunta, haciendo música y efectos sonoros en vivo en las obras de teatro. Fueron espacios de mucha expresión y crecimiento personal, ya que hacer música sigue cumpliendo un rol importantísimo en mi vida.
Con el tiempo, mantuve el vínculo con algunos docentes, especialmente Margarita Huber, mi profesora de Música (Q.E.P.D.), y Helga Wiesman, maestra de Arte en primaria. Personas como ellas demuestran la gran calidad humana que siempre hubo en el colegio.
El aprendizaje de alemán e inglés en el colegio tuvo un impacto muy profundo en mi vida, tanto a nivel personal como profesional. En lo personal, me permitió vivir mi primera experiencia internacional a través del intercambio en Alemania, que realmente me abrió la cabeza y en el que pude conocer mis tíos y primos que viven allá. Haber realizado el Bachillerato Internacional en alemán fue una base muy sólida, porque me permitió alcanzar un dominio prácticamente nativo del idioma y esa fue la clave para poder manejarme de manera cómoda y natural en Alemania.
En lo profesional, el alemán, en particular, fue el pilar para conseguir mi primer trabajo en Buenos Aires, donde gestionaba cuentas de telefonía de clientes alemanes. Actualmente, vivo en Madrid y trabajo en La Nave, centro de innovación del Ayuntamiento, donde me desempeño como responsable del área audiovisual. En este contexto, tanto el alemán como el inglés son herramientas fundamentales en mi día a día, ya sea para interactuar con emprendedores y directivos internacionales o para participar en eventos de alcance global, como iniciativas vinculadas al Parlamento Europeo o el South Summit, entre otros. En resumen, los idiomas no solo me abrieron puertas laborales, sino que también ampliaron mi forma de ver el mundo y de conectarme con otras culturas.
Estudié en el Instituto Ballester desde jardín de infantes hasta finalizar la secundaria en 2013, etapa en la que también realicé el Bachillerato Internacional en alemán (GIB). En 2018 me gradué como Licenciado en Diseño Audiovisual en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) y, en los últimos años, continué especializándome con un MBA con especialización en Marketing Digital y un máster en IA Generativa para Creativos.
Mi carrera profesional comenzó en el ámbito audiovisual, trabajando en la producción de contenidos documentales, institucionales y corporativos en distintos países, como Argentina, España, Estados Unidos, Italia, Israel, Reino Unido, Portugal y Uruguay. Esta experiencia internacional temprana fue clave para desarrollar una mirada global sobre la comunicación y el contenido.
En 2022 me mudé a Madrid, donde actualmente soy responsable del área audiovisual en La Nave, el centro de innovación del Ayuntamiento, uno de los hubs tecnológicos más importantes de Europa. Allí participo en la creación de contenido para iniciativas de emprendimiento, tecnología e innovación, colaborando con organizaciones públicas y privadas y formando parte de eventos de alcance internacional. En este contexto, he tenido la oportunidad de trabajar en entornos institucionales de alto nivel, incluyendo la cobertura y producción de contenido en eventos con figuras políticas de primer nivel en España y Europa, incluida la Casa Real y el Parlamento Europeo. A lo largo de mi recorrido, mi trabajo ha sido reconocido con premios y distinciones en Argentina, Uruguay, España e Italia.
Mi principal consejo es que valoren el colegio en el que están estudiando, que aprovechen la calidad de los docentes y de los contenidos, porque realmente hacen una diferencia. Les diría que se permitan disfrutarlo: que se diviertan, que exploren y que aprovechen cada oportunidad que se les presente. El paso por el colegio no es solo formación académica, sino también personal. Es muy probable que muchas de las amistades que construyan ahí los acompañen toda la vida. Es una etapa única. Hoy siento un gran orgullo de haber estudiado en el Instituto Ballester, y ojalá ellos también lo sientan. Es una experiencia que marca, que deja una base académica extremadamente sólida y que, por ende, abre muchísimas puertas para encarar el futuro.
Thomas Haslbeck | Alumni 2013