El colegio fue una gran herramienta para mi progreso en la vida. Me ayudó muchísimo en lo académico, especialmente en idiomas, y me dejó muy bien preparada para el primer año de la universidad. Gracias a esa base sólida, pude rendir materias libres con excelentes promedios, incluso un 10 en matemática.

Estudié Contadora Pública en la UBA y me recibí en seis años, trabajando de lo mío durante toda la carrera.

El CBC lo hice en un año, mientras trabajaba, y la verdad es que me resultó muy fácil gracias a la excelente formación que traía del colegio.

Siento un inmenso orgullo y una fuerte sensación de pertenencia. Por eso no me pierdo ningún Alumni-Treffen. Mis mejores amigos son del cole, tanto del primario como del secundario, y seguimos viéndonos muy seguido. Mi mejor amiga del colegio es la madrina de mi hijo. Ojalá él, el día de mañana, sienta el mismo orgullo que yo por el colegio, y que tenga amistades tan entrañables y duraderas como las que me regaló esa etapa de mi vida.

Después de recibirme, trabajé en pasantías y luego durante 15 años en Siemens, donde llegué a ser gerente de control interno. Más tarde trabajé cinco años en Henkel, otra empresa alemana, donde pude aplicar tanto el alemán como el inglés que aprendí en el colegio.

Hoy mi hijo va a la Goethe-Schule, ya que vivimos lejos de Ballester, pero siempre le hablo con orgullo del IB. Por suerte, los colegios se parecen bastante y compartimos muchas canciones y tradiciones que yo aprendí en mis años de estudiante. Me emociona poder transmitirle todo eso.

Paola Nasca – Alumni 1994