¿Sentís que el colegio fue una gran herramienta para tu progreso en la vida?
Hice desde el Kinder hasta el final de la secundaria, por lo cual toda mi infancia y adolescencia estuvo marcada por el colegio. Creo que ayudó a solidificar las bases de lo que hubo que seguir haciendo después, fortaleciendo la línea de conducta que siempre marcaron en mi casa. Sin caer en extremos ridículos, reconozco el valor de la disciplina como ética de trabajo. Más allá de eso, indudablemente, la oportunidad de educarme en un colegio bilingüe con docentes de calidad contribuyó a que los siguientes pasos fueran, no sé si más fáciles, pero sí más previsibles, sabiendo qué caminos harían el progreso más viable.
¿Qué estudiaste? ¿Sentis que te fue más fácil la universidad con la base que traías?
Hice la licenciatura en Ciencia Política en la UBA y después un doctorado en también Ciencia Política en Rice University, en Houston. Por esas cuestiones igualitarias de la universidad pública, coexistí con gente de backgrounds sociales, educativos y hasta ideológicos muy diferentes. En ese contexto de diversidad, la educación del IB, pero también del resto de mi entorno de entonces, me dio fortalezas y debilidades, pero siempre con la ventaja de estar entrenado con rigor desde chico. No diría que la universidad fue un trámite (tampoco para los del Nacional Buenos Aires o de colegios del interior del país), pero sí que arranqué con una base bastante sólida. Recuerdo que esa transición fue bastante amigable por haber tenido profesores que también enseñaban en la UBA (Esteban Speyer, Mariano Rodríguez), quienes siempre nos mostraron todas las caras de la moneda.
¿Qué sentís respecto al colegio?
Fueron 14 años de mi vida adentro del colegio, imposible no haber quedado marcado. Al día de hoy, a 30 años de haber egresado, conservo varios de mis mejores amigos que conocí en el Kinder, primaria o secundaria. Me quedo también con el ejemplo de vida de varios profesores que me marcaron como persona más que nada. Hoy, desde el otro lado del mostrador, recuerdo la calidez de gente como Mónica Marti en la primaria o Esteban Barrenechea intentando enseñar filosofía a pibes que teníamos la cabeza en cualquier otra cosa. Es difícil la tarea docente y ni que hablar cuando la audiencia no suele tener el mínimo interés en el tema. Ahí la calidad pedagógica y humana hace una diferencia inmensa.
¿Nos compartirías brevemente tu historia?
Estudié Ciencia Política en la UBA del 94 al 2000 y tras algunos años trabajando en gobierno y dando clases en la universidad, me decidí a hacer el doctorado en Estados Unidos. Al terminar, en 2009, fui profesor de Ciencia Política en la Universidad de New Mexico, en Albuquerque, justo donde se filmó Breaking Bad. Mi salud mental dio sólo para cuatro años ahí, por lo que salí a buscar opciones más interesantes y, afortunadamente, me contrató el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) en 2013. Es una universidad privada chiquita, al estilo Di Tella o San Andrés, y tiene muchas similitudes con las universidades de EEUU. Llevo ya 12 años en Ciudad de Mexico, una ciudad espectacular más allá de los sismos, trabajando en docencia e investigación aplicada. Mi trabajo consiste en, más allá de las clases, escribir papers científicos y publicarlos en revistas internacionales. Me dedico sobre todo a temas de representación, comportamiento legislativo, elecciones y metodología cuantitativa, aplicados a países latinoamericanos. Me gusta mucho armar datos originales desde fuentes inéditas usando programación, inteligencia artificial pero también investigación de archivos. Pueden ver mis trabajos en www.jpmicozzi.net.
Fuera de la vida nerd, pese a los 21 años de emigrado, tengo hábitos más argentinos que vender dólares en peatonal del microcentro. Soy fanático enfermo de Racing y la selección argentina de cualquier deporte, practico calistenia, soy bartender amateur y disfruto las juntadas con amigos más que cualquier otro plan. Si bien mi alemán está bastante oxidado, siempre arranca caras de sorpresa cuando se corrige el Schweinsteiger, Matthäus o (lamentablmente) Götze… pero también dreimaliger Weltmeister!
Juan Pablo Micozzi | Alumni 1994