Mi paso por el Instituto Ballester Deutsche Schule fue una gran herramienta para mi progreso, no solo por la carga curricular, sino por los valores que directa o indirectamente me fueron transmitidos desde el colegio. La posibilidad de haber aprendido el idioma alemán y haber tenido materias en alemán, me abrió caminos y me dio oportunidades en la vida que quizás en otra institución o con otra currícula no hubiese podido alcanzar.
Considero que el colegio debe darnos una base para que podamos optar y tomar decisiones en la vida, que estén orientadas con nuestras convicciones y no tener que estar limitado por nuestra formación académica. Es un conjunto, en el cual todo suma para que podamos disfrutar de nuestra familia y nuestra actividad laboral.
Una vez que terminé el colegio estudié medicina en la Universidad de Buenos Aires, mientras trabajaba los fines de semana para poder comprar libros y apuntes. Una vez recibido, hice mi residencia de Tocoginecología en el Hospital Municipal B. Houssay de Vicente López. Posteriormente, realicé una subespecialidad en Ginecología Oncológica en el Hospital Italiano de Buenos Aires. Durante este último tiempo de formación, tuve la posibilidad de rotar con un referente mundial de esta subespecialidad en Hamburg, pudiendo reflotar el idioma sin problemas y aprovechando la cotidianeidad de un quirófano alemán sin perder ningún detalle. Esto enriqueció mucho mi formación, pudiendo realizar nuevos procedimientos en el Hospital Italiano y en mi práctica posterior.
En cuanto a lo aportado por el colegio y lo vivido en la facultad al principio me resultó difícil la adaptación, ya que sabía cómo se decían las palabras en alemán, pero no en castellano. Igualmente, con el correr del tiempo, pude ir adaptándome. En contraposición, la base que nos dio el colegio los últimos 2 años, fue fundamental para poder pasar esos primeros años de ciclo básico común y medicina, casi sin sobresaltos.
Los sentimientos hacia el colegio son lindos, ya hace casi 26 años que me egresé y a la distancia siempre quedan muchos mas presentes los sentimientos buenos que los no tan positivos. Obviamente que nada es perfecto, y menos en plena adolescencia, pero creo que fue una buena decisión de mis padres el haberme enviado al Instituto Ballester Deutsche Schule. Hoy por hoy, mis hijas van a un colegio alemán, ya que quiero darles las mismas oportunidades para que luego puedan elegir cuando sean mas grandes. También conservo varios amigos del colegio y de gimnasia deportiva y no hace tanto, volví a hablar con Cesar Silva (Coordinador de Educación Física de Primaria Villa Adelina). En otras circunstancias de la vida me reencontré con Maro Larrandart, que fue una gran profesora.
En cuanto a mi vida actual, hace 6 años que vivo en San Carlos de Bariloche, disfrutando de este hermoso lugar, de tener tiempo de calidad con mi familia y pudiendo desarrollar mi actividad profesional.
Gabriel Saraniti | Alumni 1999