Cuando la gente piensa en la formación que recibe (o debería recibir) en un colegio, piensa generalmente en la formación académica. Y es en base a esto mismo, que definen si un colegio es “bueno” o “malo”. En mi caso, sin despreciar la formación académica en lo más mínimo, lo que más quiero resaltar es todo lo otro.

Todo eso “otro” que es inmensurable y que fue lo que a mí, sin exagerar, me salvó y por lo cual le estaré eternamente agradecida al Instituto Ballester Deutsche Schule.

Mi historia con el I.B. es sumamente estrecha: alumna desde jardín de infantes hasta el BBZ (¡16 años!), hija y sobrina de docentes de la institución (de hecho mi mamá tiene una placa en la base del mástil de secundaria), una de las pocas (¿freaks?) que se sabe el himno del colegio de memoria (sí, el colegio tiene un himno ;-) )…

Desde chica fui un bicho raro: me gustaba ir a la escuela. Me gustaban los títeres de la señorita Mónica (Marti), la canción del platillo volador que cantábamos con Margarita (Huber) (cuyo texto, por supuesto, me sé aún), el tigre atrás de las cañas pintado con témperas en la clase de Helga (Wiesemann), los ensayos del coro con Evelyn (Vogel), el ensamble de flautas con Herr Von Stuckrad, las canciones con la guitarra de Frau (Cristina) Lucotti, los stickers que Frau Knorr nos ponía en el libreto cuando nos habíamos aprendido la letra, los Aufsätze a tema libre y esa vez que Frau (Gloria) Schnabl me dijo orgullosa que había tenido un “Fehlerquotient” de solo 0,8%, representar al colegio en el Lesewettbewerb gracias al apoyo de Herr Mantel y salir primera en mi categoría…

Después fallecieron mis padres, mis notas dejaron de ser lo que eran, pero —como ya develé al inicio— el colegio fue mi sostén y, más que nunca, seguí amando ir a la escuela: entre los ensayos del coro (con Hannes Dering-Read) y los entrenamientos de vóley, pasaba horas ahí. Pero hubo una cosa que amé sobre todo y marcó mi vida hasta el día de hoy: las clases de teatro con Flor Vanoni. El aula magna pasó a ser mi segunda casa, los ensayos de las obras, mi terapia y Flor, la maestra que me dio las herramientas y la disciplina que me acompañaron siempre en mi carrera profesional.

Estudié teatro, comedia musical, hace 11 años que vivo en Viena (Austria) y soy cantante, “entertainer” y conductora.

Antes de emigrar, también hice el profesorado de alemán en el Lenguas Vivas “Juan Ramón Fernández”, donde egresé con el segundo mejor promedio y un reconocimiento dela Embajada Alemana (muy nerd, ¡lo sé!). Pero ¿saben qué? No se me hizo tan difícil: ya tenía una muy buena base de alemán y el Instituto Ballester Deutsche Schule me había entrenado bastante bien en cómo estudiar (¡gracias, Leticia Veronelli!).

Tuve un hit de verano en Radio Wien, estuve de gira por Alemania y Austria haciendo óperas didactizadas para chicos, canto en 6 idiomas (hablo 4 fluidos), he tenido la chance de conducir eventos incluso con políticos y personajes importantes austríacos y trabajo con músicos y productores muy reconocidos en Viena. Las bases para todo esto también me las dio el I.B. Aún recuerdo, por ejemplo, cuando Catalina Binder, directora de la secundaria, después de una obra de teatro de Sine Nomine donde yo “actuaba” de cantante (la primera vez que cantaba en público como solista), se me acercó y me dijo: “Cantás muy bien. Deberías desarrollarlo, ir por ese camino”. No se equivocó.

Y a todo esto me refería cuando hablé de “lo otro”, lo inmensurable: el apoyo, la contención, las palabras, el aliento, la motivación, la inspiración.

 

El Instituto Ballester Deutsche Schule es mi casa, mi familia. Hoy por hoy el recuerdo del IB viene de la mano de mucha nostalgia… pero también de una sonrisa y agradecimiento: a mis profes, maestras y „Tanten“, a l@s preceptor@s, al personal de maestranza (José, Marcelo), a Héctor en la portería, a mis compañer@s y la comisión directiva que decidió becarme una y otra vez para que pudiera terminar mis estudios, después del revés que tuve.

Y se me piantó un lagrimón…

¡Gracias, Instituto Ballester!

PD: Quien tenga ganas de ver lo que hago, me pueden encontrar en IG bajo @valienteartist

Bis bald! :-)

Claudia A. Mutscheller | Alumni 1999